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Siempre he sido de leer mucho, nunca faltaban por la casa 2 o 3 libros marcados con algún punto de lectura, (mezclados con algún El Jueves o alguna revista científica), e iba cambiando de uno a otro aleatoriamente, aunque siempre se le dedicaba un poco mas de tiempo al que me atrapaba antes. Hacía ya algún tiempo que no había libros que me atrayeran, los empezaba pero no los terminaba, se iban alargando en el tiempo hasta que los personajes acababan desvaneciéndose y perdiendo interés. Con esto llegó Pedro Paradís y su Zacarías. En un ataque de de fe ciega, el día de la presentación compré 3 ejemplares, 2 de ellos para regalar. Me costó unos días comenzar a leerlo por eso de las horas bajas de lectura, pero llegó el día que lo cogí por banda y empecé como quien empieza un paseo sin un destino fijo. Y sí, lo terminé, y sin ningún esfuerzo.

Un libro para los de aquí y para los de allí, un libro para la gente de Castellón y para la que no lo es. Habla de la vida, una vida que solemos tener mas cerca de lo que a veces nos creemos, incluso una vida que algunos nunca hubieran pensado que llegarían a probar de primera mano.

Un libro para ver con otros ojos un espacio que seguro mucha gente ha pisado, ha pasado a través de él, incluso lleva muchas horas haciendo mella en su retina. Pero este lugar es un lugar como muchos otros en muchas otras ciudades. Zacarias nos lleva a través de sus aventuras y desventuras, cual Quijote de ciudad, a pensar, a recapacitar, a ver mas allá de los árboles y poder ver un bosque que siempre ha estado ahí y que solemos olvidar…y los personajes del libro son algunos de estos árboles olvidados.